La irrigación nasal, también conocida como lavado nasal, puede ser beneficiosa para aliviar los síntomas de múltiples enfermedades respiratorias. Pero, ¿sabes realizarla correctamente?

La irrigación nasal (o lavado nasal) es un procedimiento avalado científicamente para el tratamiento coadyuvante de los síntomas de rinitis (alérgica o bacteriana), sinusitis estacional (aguda o crónica), resfriados y gripe, aliviando la obstrucción nasal presente en estas enfermedades respiratorias. Gracias a la limpieza eficaz de las secreciones acumuladas, la irrigación nasal también puede usarse como una excelente medida de higiene diaria para prevenir la acumulación de mucosidad en las vías respiratorias.

Para realizar la irrigación nasal podemos utilizar diferentes dispositivos. En este caso recomendamos la utilización del dispositivo RhinoDouche® por su comodidad y facilidad para realizar el lavado nasal, ya que permite mantener la cabeza en posición vertical durante la irrigación. Además, realiza una limpieza más profunda al lavar tanto las fosas nasales como los senos paranasales, lo que se conoce como irrigación nasosinusal.

La irrigación nasosinusal con RhinoDouche® consiste en la introducción de una solución salina por un orificio nasal, permitiendo al líquido de irrigación hacer un recorrido completo por las fosas y senos paranasales hasta salir por el orificio contrario.

Para elaborar el líquido de irrigación, RhinoDouche® utiliza una mezcla de sales (SinuSal®) adaptada a la mucosa nasal, sin conservantes ni fármacos y que puede ser utilizada con seguridad durante el embarazo.

La irrigación nasal en sencillos pasos:

Realizar correctamente una irrigación nasal puede resultar complicado en un principio. Sin embargo, si sigues estos sencillos pasos, podrás realizar la irrigación nasal sin ningún problema:

  1. Verificamos que el agua esté tibia, a unos 35ºC aproximadamente.
  2. Abrimos el sobre de SinuSal® y vertemos su contenido en la botella de RhinoDouche®.
  3. Llenamos la botella de RhinoDouche® de agua tibia hasta la primera marca.
  4. Agitamos la botella levemente para disolver las sales.
  5. Llenamos con agua tibia el resto de la botella, hasta la marca superior.
  6. Colocamos el cono nasal en la botella y lo enroscamos, asegurándonos de que esté bien cerrado.
  7. ¡Comenzamos la irrigación nasal! Colocamos el cono nasal en uno de los orificios de la nariz.
  8. Presionamos la botella de forma suave y constante.

Una vez hecho esto, giraremos la cabeza un poco, para eliminar el excedente de líquido que haya quedado acumulado en las fosas nasales, y repetiremos el mismo procedimiento en el otro orificio nasal. Al finalizar, es recomendable sonarse y secarse bien la nariz.

 Con RhinoDouche®, realizar una irrigación nasal nunca había sido tan fácil, cómodo y seguro. ¿A qué esperas para probar sus beneficios?