En los últimos años, en España ha aumentado el número de pacientes que sufren rinitis alérgica, tanto estacional, como perenne. La contaminación y los inhalantes ambientales, como el polen, contribuyen al desarrollo de esta enfermedad. 

La rinitis es un trastorno que afecta a la mucosa nasal y que produce estornudos, picor, obstrucción, secreciones nasales y, en ocasiones, falta de olfato.

La rinitis alérgica puede confundirse fácilmente con un resfriado común, ya que ambas enfermedades presentan unos síntomas comunes. Pero, lejos de ser una enfermedad causada por un virus, la rinitis alérgica es causada por aeroalérgenos, que suelen clasificarse como agentes de interior, exterior y laborales.

La rinitis alérgica dura mientras los alérgenos estén presentes en el ambiente, por lo que suele ser recurrente. Los síntomas son secreción nasal acuosa («agüilla»), picor de nariz y a veces paladar; estornudos muy seguidos (en salvas).

¿Cómo lograr un diagnóstico adecuado de la rinitis alérgica?

“El diagnóstico de la rinitis alérgica se basa en la concordancia entre una historia habitual de síntomas alérgicos y las pruebas diagnósticas”, especifican los alergólogos Antonio Valero, presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica y Jaime Sánchez, alergólogo pediatra. “El hallazgo de pruebas positivas sin una clínica asociada no tiene ninguna utilidad, ya que muchas personas sin síntomas pueden presentar algún resultado positivo”.

Para conseguir el diagnóstico, los especialistas pueden realizar diferentes pruebas de laboratorio, como test cutáneos de alergias, donde se aplica el alérgeno sospechoso en la nariz o en el ojo. De esta forma el médico puede reproducir los síntomas. Esta prueba se suele realizar en los casos en los que hay varias causas implicadas y para determinar si es una rinitis de origen laboral.

Otras pruebas que se pueden realizar son la radioalergoadsorción (RAST), determinación de la IgE sérica total o el recuento de eosinófilos de la sangre.

Cómo aliviar los síntomas de la rinitis:

La irrigación nasosinusal, denominada también lavado nasal, es un procedimiento comprobado científicamente, para el tratamiento coadyuvante de los síntomas propios de la rinitis alérgica.

La irrigación nasal consiste en la introducción de una solución salina por un orificio nasal, permitiendo al líquido hacer un recorrido completo por las fosas y senos paranasales hasta salir al exterior por el orificio contrario.

Se trata de un tratamiento no farmacológico, a base de una mezcla de sales, que puede ser utilizado durante el embarazo y que, además, es de fácil aplicación.