La irrigación nasal es muy recomendable para aliviar diversas afecciones y síntomas molestos relacionados con enfermedades de las vías respiratorias altas. Al realizar un lavado nasal, tenemos que atender a una serie de precauciones.

La irrigación nasal es un procedimiento utilizado como remedio para aliviar diferentes afecciones relacionadas con las vías respiratorias altas mediante el lavado completo de las fosas nasales y senos paranasales. Aunque estos lavados nasales nos pueden servir de gran ayuda para mejorar nuestra respiración, tenemos que tener en cuenta una serie de aspectos para realizarlo con total seguridad.

Por su mecanismo de acción, el líquido de irrigación que parte de un orificio nasal recorre las fosas nasales y los senos paranasales, arrastrando el exceso de mucosidad, expulsándolo por el orificio contralateral. Por ello, antes de realizar la irrigación nasal debemos vigilar que la nariz no se encuentre completamente obstruida. Esto lo podemos determinar si no se produce una salida de líquido por el orificio contrario. En ese caso debemos consultar con el médico especialista, y en ningún caso debemos forzar la irrigación aumentando la presión de salida del líquido.

También es importante la posición a la hora de realizar el lavado nasal, ya que tendemos a inclinar la cabeza hacia un lado o hacia atrás para facilitar la administración de la solución salina. Sin embargo, esta posición favorece el paso del líquido de irrigación al oído, con el consiguiente riesgo de desarrollar una infección ótica. Por ello, debemos emplear dispositivos de lavado nasal que eviten ladear la cabeza y limiten el acceso del líquido a los oídos.

Otro aspecto fundamental es la temperatura del agua utilizada para preparar la solución de irrigación. Lo más adecuado para una irrigación nasal cómoda es emplear agua templada (35-37ºC). Asimismo, no debemos nunca realizar un lavado nasal sólo con agua, ya que podría dañar nuestras cavidades nasales.

 Por tanto, para disfrutar de todos los beneficios que nos aporta la irrigación nasal, debemos de emplear un dispositivo adecuado que facilite este procedimiento. De entre todos los que podemos encontrar en el mercado, recomendamos RhinoDouche® para una irrigación nasal segura y eficaz. La irrigación nasal con RhinoDouche® se realiza con un volumen y presión adecuadas para un arrastre eficaz de las secreciones, partículas y mucosidad acumuladas en la nariz.

Para preparar la solución de irrigación, no podemos olvidar el uso de SinuSal® al realizar un lavado nasal. Este producto lo componen una mezcla de sales con xilitol formulada específicamente para la mucosa nasal. Dichas sales permiten obtener un líquido de irrigación que recorre las fosas nasales y senos paranasales, realizando una limpieza completa e hidratando la zona.

¡Añade RhinoDouche® a tu rutina de higiene diaria, y disfruta de los beneficios de la irrigación nasal!